Creo que muchas mujeres se sentirán identificadas con dicha expresión. ¿Cuántas veces nos han dicho… “es que está con la regla y por eso se pone así”, «es que está embarazada y todo lo vive como una exageración”? Por desgracia seguiremos teniendo constantemente la sensación de tener como excusa a nuestras hormonas cuando hablamos de temas emocionales. Parece que cuando estás enfadada o pidiendo que algo se haga de determinada manera, es que te estás encontrando en un estado hormonal alterado cuando en realidad se trata de estar decididas a marcar determinados límites
Está claro que el ciclo de la mujer es muy poderoso a nivel hormonal, pero lo que esta más claro todavía es que las hormonas no inventan los problemas. Los problemas, las preocupaciones o los conflictos están de base. Lo único que pueden hacer los procesos hormonales es acentuar algunas sensaciones emocionales y físicas. Pero NO INVENTAN NADA.
Cuando nos enfrentamos a esas situaciones lo primero que podemos sentir es una invalidación profunda y una sensación de que no tomen en serio nuestras emociones y por lo tanto las necesidades se vayan a cubrir.
Las mujeres viven muchos ciclos hormonales de gran impacto como el ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo post parto, la pre menopausia o la menopausia. Ese impacto es real y hay que atenderlo sin menospreciarlo desde el punto de vista de “son las hormonas”.
¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE ESTO?
- Se utiliza la biología (el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia) para despojar a la mujer de su racionalidad . Si ella expresa enfado, tristeza o frustración, el entorno lo atribuye a las hormonas en lugar de abordar la causa real del sentimiento.
- Gaslighting médico y social: Al decir «son tus hormonas», se invalida la percepción de la realidad de la mujer. Esto hace que ella misma empiece a dudar de si su reacción es justa o si «está loca», lo que genera inseguridad y silencio.
- La realidad biológica vs. la emoción: Es cierto que las fluctuaciones hormonales pueden aumentar la intensidad de una emoción, pero casi nunca inventan el sentimiento. Si algo te molesta durante tu periodo, probablemente te molesta siempre, solo que en ese momento tienes menos «filtro» para aguantarlo.
- Esto perpetúa la idea de que las mujeres son «poco fiables» para puestos de liderazgo o decisiones importantes, basándose en un mito de inestabilidad que no se aplica de la misma forma a los hombres (quienes también tienen ciclos hormonales, como la testosterona).
En definitiva, los prejuicios de género son los que se encuentran detrás de estas infravaloraciones emocionales. Si estas situaciones ocurren, pueden conllevar problemas psicológicos a largo plazo.
- Baja Autoestima y Dudas de Sí Misma: La constante invalidación genera una voz interna hipercrítica, provocando inseguridad, sentimientos de inutilidad y duda sobre la propia capacidad de juicio.
- Ansiedad y Depresión: La represión emocional y la sensación de no ser valorada pueden derivar en trastornos de ansiedad (pánico, ansiedad generalizada) o episodios depresivos mayores.
- Culpa y Vergüenza: La víctima suele culparse a sí misma de los problemas de la relación y sentir vergüenza ante la humillación sistemática.
- Inestabilidad Emocional: Se produce una desregulación de las emociones, pasando del enojo a la tristeza o la ansiedad, lo que dificulta la gestión de las propias reacciones.
- Aislamiento Social: El maltrato emocional busca aislar a la mujer de su entorno familiar y de amigos, lo que provoca una sensación profunda de soledad.
- Deterioro de la Identidad: La quiebra y desestructuración de la personalidad son considerables cuando quien debería brindar apoyo agrede a través del desdén constante.
Por todo esto es importante no caer en los estereotipos y prejuicios de género. Si te sientes en una dinámica constante relacionada con estás infravaloraciones, no dudes en ponerte en contacto conmigo.
